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Del terremoto y de la “democracia”… PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Marco Coscione   
sábado, 06 de marzo de 2010

Del terremoto y de la “democracia”…

Chile acaba de vivir otro evento dramático en su historia. Otro terremoto muy fuerte ha golpeado duramente el país entero, sobre todo las regiones centro-sur y centro. La ciudad más afectada es Concepción, de hecho el epicentro del sismo quedaba a solo 90 kilómetros de ahí. Al terremoto siguió un maremoto que arrasó con varios pueblos costeros. Un día después del terremoto muchos ciudadanos empezaron a saquear los almacenes de un grande supermercado de la ciudad, mientras las réplicas todavía eran frecuentes.

Camarógrafos y fotógrafos estaban presentes y reportearon lo que a algunos parecían puros robos y a otros indispensables necesidades. Las imágenes mostraban claramente individuos que cargaban electrodomésticos, carritos llenos de todo y que se lo llevaban con sus autos y furgonetas. Pero también mostraban mamás haciendo fila, esperando un reparto ordenado de alimentos de primera necesidad, pañales o papel higiénico. “Yo pensaba que nos iban a regalar algo, pero ahora veo lo que está pasando, si es así yo no voy a participar”, declara una señora en lagrimas y abrazando a su hija. Detrás de ella cantidad de hombres, sobre todo jóvenes, pero también mujeres, que entran y sales de los almacenes con cualquier cosa.        

Llaman la atención personas llevándose refrigeradores o plasmas y, a lo mejor, ni tiene luz en sus casas… si es que todavía tienen una; pero también llama la atención la gente que se lleva enormes bolsas de azúcar, de no sé cuantos kilos. ¿Será el azúcar un alimento de primera necesidad? ¿O será algo del cual nos podemos privar? ¿Qué hace una persona con dos sacos de 5 kg si no vender el azúcar a sus vecinos? Otros se llevan cajas enteras de leche, 10 o 12 tetrapaks ya no recuerdo… casi imaginando que los próximos días serán aún peores… y a lo mejor de verdad será así. O es así. Mientras el número de muertos aumenta, el gobierno decide algo seguramente increíble por un país que ha vivido años y años de dictadura: 20 años después, se restablece el toque de queda en la ciudad de Concepción, el primero que se declara en chile tras la caída de Pinochet. Después de la región del Bío Bío, también tocará a la región del Maule, la segunda región más afectada.

¿Toque de queda? ¿De verdad no hay otra manera de enfrentar estas situaciones que no sea la de sacar los militares a la calle? Me parece increíble… ¿los militares son la solución a todo? Desde “mantener el orden” durante las elecciones hasta “organizar las ayudas” en caso de terremotos… ¿Posible que en dos siglos de historia no se haya pensado nunca en organizar un cuerpo civil bien organizado y pronto en caso de emergencia o catástrofe natural como la que está viviendo el país ahora? Sí, parece que es posible… pero es muy raro, sobre todo por un país como Chile donde estos tipos de eventos no son episódicos, sino se repiten con buena frecuencia.

¿Posible que en 20 años de democracia no se haya profesionalizado, y reconocido con un salario digno, el trabajo de los bomberos que todavía sigue siendo, como en otros países de América Latina, voluntarios? Sí, parece que es posible, a pesar de que los bomberos chilenos sean de los mejores en América Latina y sean bien conocidos en todo el mundo por su experiencia en el campo… a pesar de que bomberos de todo el mundo quieran venir a Chile a entrenarse. ¿Qué pensaría un ciudadano europeo si su vida estuviese, en caso de emergencia, en mano de una persona que en realidad está trabajando de manera voluntaria? Sería interesante saberlo… Si lo está haciendo es porque de verdad tiene vocación, entonces hay que tener confianza con lo que hace, o ¿Sería bueno que tuviese un sueldo fijo, seguridad social y una digna pensión al final de su carrera? O sea, en general, un respaldo cotidiano por parte del Estado, de las instituciones y no solamente un reconocimiento durante estos tipos de emergencias. Los bomberos chilenos son muy orgullosos de su trabajo, y defienden la voluntariedad de la actividad. Pero me pregunto, ¿es suficiente en casos como éstos? Sería interesante saberlo… ¿Los chilenos siguen siendo rescatados por personas que hacen este trabajo por “amor al oficio”, o algún día el Estado chileno empezará a pagarles un justo sueldo? ¿Y el 10% de la producción del cobre que por años se entregó a las Fuerzas Armadas? Muchas, muchas preguntas…

¿Qué es lo que lleva a la decisión del toque de queda en un país como Chile? Pero también, ¿Qué es lo que lleva a la gente, un día después del terremoto, a saquear un supermercado? Según lo que estamos viviendo en este mundo, la lógica del saqueo es muy natural… hay empresas multinacionales respaldadas por los colonizadores de turno que siguen saqueando tierras y regiones en todo el planeta, ¿entonces por qué maravillarse tanto de lo que está pasando? Cada uno se lleva lo que puede, aunque no sea de verdad necesario, también es una lógica muy habitual hoy en día. ¡Sálvese quien pueda! Por mientras, la histeria colectiva parece estar contagiando también la capital, donde no hay ningún peligro. Pero a algo la gente le tiene que tener miedo.

Y así, las autoridades están más preocupadas de “resguardad” las propiedades privadas de los dueños de los supermercados que salvaguardar las vidas de los ciudadanos comunes. Para eso son los mismos ciudadanos que se auto-organizan, como siempre. ¿Qué pasa entonces? No llegan carpas, no llegan frazadas, no llega comida, sino el agua gélido de los guanacos y los lacrimógenas de los pacos, ya listos para la represión. Solo en la primera noche 160 detenidos en Concepción para haber violado el toque de queda. Ahora, la pregunta es: ¿creemos que estos ciudadanos estaban informados del toque de queda? ¿Cómo se informaron si no tienen electricidad para ver la tele o escuchar la radio? Seguro que algunos de ellos no sabían nada, seguro que otros sí sabían.

A pesar de este pequeño “democrático” detalle, lo peor de la idea del toque de queda sigue de pie: el ciudadano tiene que vivir una catástrofe y más encima sus gobernantes le tiran encima otra. ¿Será que sus gobernantes no confían en él? ¿Lo mismo cuando se trata de ir a votar? ¿O será que los ciudadanos como sus instituciones todavía no pueden enfrentar ciertos eventos de manera civil? Qué raro suena todo esto. Qué raro si pensamos que “a Chile le va bien”, “su economía es estable, su democracia también”, “en Chile se vive bien” y otros miles de comentarios de este tipo…

El día del saqueo fue un domingo… en la capital, Santiago, muchas personas ocupan su tiempo libro durante los domingos para ir a visitar uno de los muchos templos del consumo que en Chile se están expandiendo: hablo del MALL, el lugar de las compras, del entretenimiento, donde puedes encontrar y hacer de todo. Y naturalmente con un gran aparcamiento para tu auto. Puedes pasarte el día entero en el MALL, no haciendo nada y consumiendo mucho. O endeudándote mucho, porque también puedes comprar sin tener dinero: es la “democratización” del consumo, los pobres también tienen “derecho” a consumir, como los ricos. Y consumir los hace sentir bien, los hace sentir parte de un sistema que, en realidad, lo excluye cada vez más. Pero tener la tarjeta en mano y endeudarse a vida los hace sentir capaces de “progresar” gracias a un plasma, a unas zapatillas de moda o un vestido firmado.

Los chilenos están acostumbrados a tener los supermercados abiertos todos los días de la semana, los domingos también naturalmente. ¿Quién les ha acostumbrado a ello? ¿Solo el mercado? El Ministro de Defensa Francisco Vidal afirmó “el que se quiera imponer por sobre el Estado de Derecho tendrá que sufrir las consecuencias”… ¿Qué es el Estado de Derecho? En esto tipo de democracia liberal que se ha impuesto en el mundo, parece significar casi exclusivamente “defensa de la propiedad privada”, aunque cuando la propiedad privada sea ilegal, ilegitima, usurpadora, irrespetuosa con los seres humanos, los animales y el medio ambiente. ¿Es esto el tipo de democracia que queremos?

Justo en esto días, una amiga colombiana que también vive en Santiago, me enseña una revista colombiana, “El Malpensante”, donde aparece un interesantísimo artículo de Arundhati Roy: “La endeble luz de la democracia”. Quiero recordar aquí un párrafo, porque me pareció muy interesante leerlo durante los eventos que estoy presenciando en Chile:

Lo que necesitamos hoy para la supervivencia de este planeta es una visión a largo plazo. ¿Pueden los gobiernos cuya supervivencia depende de las ganancias inmediatas proporcionar esta visión? ¿Puede ser que la democracia, la respuesta sagrada a nuestras esperanzas y plegarias inmediatas, la protectora de nuestras libertades individuales y nutridora de nuestros sueños de avaricia, resulte la etapa final de la raza humana? ¿Puede ser que la democracia tenga tanto éxito en los humanos modernos precisamente porque refleja nuestra mayor necedad, nuestra miopía? Nuestra incapacidad de vivir por completo en el presente (como lo hace la mayoría de los animales), combinada con nuestra incapacidad de ver el futuro lejano, nos convierte en extrañas criaturas a medio camino, ni bestias ni profetas. Nuestra asombrosa inteligencia parece haber dejado atrás nuestro instinto de supervivencia. Saqueamos la Tierra con la esperanza de que la acumulación de excedentes materiales compense esta gran pérdida”.

Ni bestias ni profetas… una enorme incapacidad de mirar al futuro, de proyectarnos en un mundo diferente, en un modo de relacionarnos diferente, entre nosotros y con la Madre Tierra. Menos mal que siempre existe una parte de la sociedad solidaria que voluntariamente responde ahí donde las instituciones todavía se quedan paradas. Acabo de entregar algo de ropa y un saco de dormir a los estudiantes de la U de Chile, que ya se están organizando para juntar donaciones y organizar grupos de voluntarios. Es la nación joven… seguro muchos de ellos, hace 4 años se movilizaron en la llamada “Revolución Pingüina”. Al comienzo de esa revolución, en la esperada cuenta pública del 21 de mayo de 2006, la Presidenta Bachelet afirmó que no toleraría actos vandálicos, daños a las cosas o personas; en aquel entonces recordaba fehacientemente las imágenes de los enfrentamientos entre manifestantes encapuchados y carabineros en la protesta del primero de mayo y los 1.200 secundarios presos en la primera gran manifestación, el 10 del mismo mes. Hoy, a tres día del terremoto, parece repetir el mismo concepto: “Entendemos perfectamente las angustias y las necesidades apremiantes de la gente, pero sabemos perfectamente que hay acciones delictuales de pequeños grupos que están provocando enormes daños materiales y humanos. Que quede claro, eso no lo vamos a aceptar”. Los saqueadores recibirán todo el rigor de la ley. Ahora, esos mismos jóvenes, ya universitarios, están ahí movilizándose de nuevo, con otro objetivo, pero dentro del mismo marco. Un sistema de capitalismo salvaje desgastado pero que sigue defendiendo a los suyos.

Empiezan a salir a la luz los engaños de las inmobiliarias, de los bancos y de las constructoras, que lucran con construcciones débiles y no seguras, con las manutenciones “parches” de cada años, con los seguros firmados y al final no aplicables. Vecinos que se ven obligados a vivir en carpas y a escuchar los responsables de las constructores decir algo como: “Pueden seguir viviendo en sus casas, pero tengan cuidado con los niños, que no toquen las paredes medio caídas, para que no les caigan encima”. ¿Qué? ¿Pero cómo puede ser cierta gente tan sin vergüenza para decir algo así? Deberíamos inventar un toque de queda para constructores irresponsables, bancos inhumanos, aseguradoras que lucran… etc… etc… Pero lamentablemente ellos hacen parte del “Estado de Derecho” que nuestras “democracias” y nuestros gobernantes quieren resguardar.

¿Será este terremoto una advertencia para Piñera y su gabinete de ingenieros y empresarios? ¿O será una advertencia para la Concertación? Para que por fin despierte de un sueño largo dos décadas durante las cuales, en lo sustancial, poco ha cambiado; durante las cuales se ha mantenido intacto un sistema excluyente, desigual, militarizado, con una inexistente movilidad social… ¿O será una advertencia para todos nosotros? Porque en realidad cada uno de nosotros necesita un choque, necesitamos que nos sacudan, necesitamos despertar del largo sueño ideal de la democracia entre comillas y de un capitalismo salvaje ya indefendible…

Ahora que “Chile será atendido por sus dueños”, ¿Qué harán los “consumidores”? ¿Seguirán consumiendo, empezarán a saquear o mirarán atrás y empezarán a construir otra cosa?

Modificado el ( domingo, 07 de marzo de 2010 )
 
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