| ¿Y en Chile, por qué no? |
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| Escrito por Marco Coscione | |
| lunes, 16 de noviembre de 2009 | |
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Es fácil
en Europa, continente adormecido, escuchar comentarios como “Chile está bien”,
“A Chile le va bien”. Sin embargo, viviendo en el largo y estrecho país del
cono sur, se empiezan a descubrir muchas de las incongruencias típicas de otros
países latinoamericanos, comenzando por una enorme desigualdad económica,
política y social.
En julio
de este año regresé a Santiago. Encontré una habitación en el centro de la
ciudad, la estaba dejando un chico estadounidense. Casualmente era de Chicago.
Me dijo que vino a Chile para aprender español, y porque entre todas las
opciones disponibles en el “mercado latinoamericano”, Chile era el país más
estable y que más confianza le daba a un “Business Man” como él.
Entonce
empecé a contarle lo que yo había conocido de este país: los “chiquillos” en
riesgo social y sus inexistentes familias, los sin techo de la vega central,
las victimas de Antuco, los conscriptos que supuestamente se suicidan en los
cuarteles militares, los objetores de conciencia, las marchas por la diversidad
sexual al lado de los cafés con piernas, los estudiantes secundarios exigiendo
educación pública de calidad y el fin del lucro en la educación, las enormes
desigualdades y las distintas Santiago que podemos encontrar entre Puente Alto
(extremo sur de la capital) y
Muchas
más luchas, muchos más movimientos que cotidianamente son silenciados por un
sistema de partidos que naturalmente no podría jugar en contra de sí mismo, y por
los grandes medios de comunicaciones que defienden los mismos intereses de
siempre. Sin embargo, en los últimos tiempos está cambiando algo. Regresando
aquí después de cuatro años, noto que se mueven nuevas ideas, nuevas
experiencias, nuevos movimientos.
Uno de
estos nuevos movimientos, es el Movimiento para
“Una Constitución que no importe quien
gobierne porque nadie podría hacer algo distinto a lo que haríamos nosotros”,
palabras de Jaime Guzmán, ideólogo de esta constitución, retomadas por Roberto
Garretón durante la presentación del libro “Asamblea Constituyente. Nueva
Constitución” el 14 de noviembre de 2009, en la feria del Libro de Santiago de
Chile. Me recuerdan las palabras de Augusto Pinochet: “Yo los estoy viendo desde arriba porque Dios me puso ahí, la
providencia, el destino, como quieran llamarlo, me ha puesto ahí”… quizás
Pero las
palabras de Jaime Guzmán tienen algo de muy acertado: esta constitución nadie
la podrá cambiar, porque según los esquemas de las democracias liberales y las
condiciones impuestas por la junta en el mismo texto constitucional (“las más influyentes son seguramente el sistema
binominal y los altísimos quórum para reformar
Sin
embargo, el Movimiento para
Resumiendo:
en la papeleta electoral se puede escribir Asamblea Constituyente, sin que el
voto resulte nulo; además, este tipo de votación se pondrá en el sobre caratulado
“votos escrutados objetados”, quedando constancia de que tal persona ha votado
de esta forma en el registro electoral. Al final se sabrá cuantas personas han
escrito Asamblea Constituyente en sus papeletas. Estos números serán
fundamentales para presionar poco a poco a “la
clase política chilena, unas doscientos personas que no nos escuchan. Estamos
ninguneados”. Garretón explica una cosa muy interesante: antes del golpe,
casi nadie hablaba de “clase política”, todo el mundo era llamado a participar
de alguna manera de lo público y de la vida política. La dictadura impuso esta
nueva visión, que arrincona a los ciudadanos que no hacen parte de la casta.
Ay, cuanto me recuerda Italia…
Naturalmente,
en el momento del escrutinio, tiene que haber algún ciudadano presente en la sala
de la mesa electoral para velar que estos tipos de votos no se consideren como
nulos. Pero ésta es otra de las tareas, concretas y a corto plazo, que el
Movimiento tendrá que llevar a cabo: talleres, presentaciones, asambleas y
debates son otras. “Los jóvenes ya se han
sumado”… y entonces, ¿por qué no? Esta lucha va a ir más allá de estas
elecciones, y además no necesita “otra urna”, con todo lo que esto está
suponiendo. |
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