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Escrito por Marco Coscione   
miércoles, 14 de enero de 2009

El colectivo "Surastilla" del barrio Magnano, en la ciudad de Rosario (Argentina)

 

Entrevista a Luciano Fabbri, miembro del colectivo.

 

Marco Coscione 

 

El Colectivo de militancia popular autónoma “Surastilla” nació hacia mediados del 2007 en el barrio Magnano de Rosario, un barrio de gente con pocos recursos, con un alto índice de desempleo y que con dificultades sigue adelante. Desde el trabajo en la educación popular y desde la militancia universitaria, un grupo de jóvenes empezó a juntarse para conocerse, interiorizar las problemáticas de la sociedad en la cual viven, reflexionar sobre las posibles salidas a los momentos de crisis y empezando desde abajo la construcción de un panorama diferente. Luciano Fabbri es uno de estos jóvenes que participa activamente en las actividades del colectivo.

 

 

Hoy en día, cuando pienso en la Argentina actual, pienso sobre todo en las imágenes de la crisis de 2001/02 y al lema “Que se vayan todos”. ¿Tú cómo viviste aquellos años? 

 

Fueron seguramente años que nos marcaron a todxs. Nuestro Colectivo, todavía no existía, pero de alguna manera todxs sus miembros tienen algún registro de los acontecimientos que se desarrollaron en aquel entonces.Personalmente empecé a meterme en “política” justo en esa época, meses antes de los hechos de diciembre de 2001. En la Universidad se dio un fuerte proceso de resistencia a intentos de recortes presupuestarios y a los avances en la neoliberalización de la educación. En ese marco, empecé a participar de los procesos asamblearios estudiantiles, de las movilizaciones, de las ocupaciones, que ya marcaban un cierto distanciamiento de las formas más tradicionales de entender y practicar la política. Algunxs con más claridad y definiciones, otrxs más intuitivamente, empezábamos a cuestionar la lógica de la representación, la institucionalización de los conflictos, la organización burocrática, dirigista y pretendidamente esclarecida.    

 

O sea, empezar retomar desde abajo el verdadero sentido de la política… 

 

Exactamente… muchxs comenzamos a plantearnos la necesidad de mirar las cosas de manera diferente, de tomar la política en nuestras manos y dejar de delegar las respuestas a nuestras necesidades, las respuestas a las crisis. Buscar respuestas colectivas a la crisis, a los problemas comunes, fue la salida, fue la manera para replantearnos el papel que deberíamos jugar en la sociedad. Para nuestra generación, criada en la “democracia”, la política era cosa de los profesionales. Una vez que se acabara la dictadura y se volviera a la democracia, ya no necesitábamos organizarnos. Pero no era así. La experiencia de autoorganización que vivimos en la universidad a lo largo del 2001 y las movilizaciones espontáneas que marcaron los acontecimientos de diciembre, forman parte de ese mismo proceso de ruptura. Pero después vino la “normalidad” nuevamente. 

 

¿Cómo se volvió a este estado de “normalidad”? 

 

Hubo muchos factores que incidieron en ello, pero sobre todo la brutal represión del 26 de junio de 2002, que tuvo como saldo centenares de heridos y dos compañeros asesinados, y el posterior adelantamiento de las elecciones presidenciales fueron, a nuestro entender, las coordenadas fundamentales del cambio de coyuntura. Sin embargo, el proceso de lucha que se abrió todavía no está cerrado, y en este sentido es que debemos seguir construyendo.  

 

Es justo en este sentido que nace vuestro colectivo, además varios años más tarde, cuando quizás la situación interna haya mejorado, pero cuando ya se nota el comienzo de una crisis más global. ¿Cuáles son las experiencias que vuestro colectivo trajo de aquellos años? Y entonces, ¿por qué nacer ahora, con cuáles objetivos? 

 

Sin duda, nuestro colectivo, como tantos otros que emergieron durante y después de ese despertar de luchas, se siente parte del proceso de cuestionamiento y búsqueda. Nosotros encontramos en la asamblea, por ejemplo, la forma local de organización democrática y además cuestionadora de las jerarquías y de las lógicas imperantes. Así nos organizamos de forma autónoma de los partidos, del Estado, de las Iglesias, de los sindicatos y empezamos por construir desde abajo nuestras propias definiciones políticas, de forma colectiva y apostando a que todxs y cada unx de nosotrxs se involucrara en encontrar la salida del pozo en el que nos metieron lxs de arriba.Mucho se habla de cuáles hubieran sido los objetivos por los que la gente salió a la calle esos días. Seguramente fueron muchos y de los más diversos, y no somos quienes para etiquetarlos. De lo que estamos segurxs, es de que en esos días se olía el cansancio, el hartazgo ante la impunidad y el abuso, y la necesidad de buscar un cambio social, recurriendo a todas nuestras fuerzas y creatividad. Sin duda Surastilla es parte de esa búsqueda. 

 

¿Por qué el nombre “Surastilla”? 

 

Nuestro nombre sale un poco de un juego de palabras. Las “astillas” son esos pedacitos de madera, que se desprenden del suelo para clavarse en quienes intentan pisarlas. Cuando se clavan, lo hacen siempre desde abajo, desde el pie, evocando al “Sur”, a nuestra Latinoamérica, a nuestras historias de lucha. A veces son casi imperceptibles, difíciles de ver, pero así también son difíciles de sacar. Molestan, resisten, y desde abajo y de a poquito infectan a quienes desde arriba, pretenden pasarles por encima. 

 

¿Cuáles son las actividades específicas de Surastilla en el barrio? 

 

Nuestra práctica principal tiene que ver con la educación popular; una pedagogía elaborada con un sentido emancipatorio y liberador, que apuesta a reconocer los saberes populares y pràxicos de lxs excluìdos y junto a ellxs, construir un conocimiento colectivo que nos permita analizar críticamente la realidad, y entendernos como sujetxs imprescindibles para su transformación. El desafío consiste en construir poder popular, en que el pueblo recupere la confianza en sí mismo, en su derecho y su capacidad para decidir su destino de forma autónoma. Estos objetivos son trabajados en diferentes espacios y talleres, a veces con decenas de cumpas en encuentros generales, a veces en espacios más reducidos y específicos, dónde se focaliza en temas relacionados a la promoción de la salud, los primeros auxilios, o a la cultura, la elaboración de murales, canciones, esténcil, etc. Hacemos mucho énfasis en la necesidad de organizarnos y luchar, y sobretodo hacerlo con alegría, porque mientras buscamos el cambio social, lo vamos construyendo, vamos materializando en el hoy la sociedad que soñamos para el mañana. Las actividades específicas pueden ir cambiando de acuerdo a los intereses, las necesidades o las posibilidades. Lo que no podemos es perder nuestro horizonte, que es cambiar radicalmente esta sociedad para que todxs vivamos con la dignidad que nos merecemos. 

 

Como hemos visto, las experiencias vecinales y barriales han marcado las respuestas colectivas a la crisis nacional. ¿Cuáles creen ustedes que podrían ser las respuestas desde abajo a la crisis mundial actual? 

 

Lamentablemente no podemos dar respuestas a tales interrogantes. En cualquier comité de esos que habitan las vanguardias revolucionarias te imprimirían un programa con las respuestas “científicamente” probadas a estas preguntas, pero justamente de lo que se trata es que estas respuestas surjan desde abajo. La actual crisis mundial es fruto de una forma de organización de la vida, de la producción y del consumo, de una forma de relación social y con la naturaleza. Tiene su particularidad, su manifestación coyuntural en lo financiero, pero al final es solo otra de las crisis a las que nos tiene acostumbradxs el capitalismo. Lo lamentable es que las supuestas soluciones a estas crisis vienen otra vez del mismo sistema: se restablecen las ganancias para los capitalistas y un poco más de miserias para lxs trabajadorxs o un poco más de hambre para lxs exlcuidxs.Lo que podemos y debemos hacer lxs de abajo, desde nuestra humilde opinión y experiencia, es seguir apostando por romper con la fragmentación y la atomización, seguir regenerando los lazos sociales a partir de relaciones solidarias, de cooperación, articulación, de unidad en las luchas.Ir aprendiendo a dejar los dogmatismos de lado, abandonar las mezquindades políticas que nos distancian, para poder estar a la altura de las circunstancias y construir alternativas de poder popular de forma unitarias.  

 

La explosión de agregaciones y movimientos sociales en todo el continente latinoamericano es un llamado constante para muchos europeos a que no dejen sus luchas. ¿Qué crees tú? ¿Seremos nosotros europeos más dispuestos a luchar en casa? 

 

En mi corto paso por Europa conocí muchas experiencias de luchas muy valiosas. Colectivos de paradxs, de inmigrantes, de estudiantes (como por ejemplo el movimiento “La Ola” surgido en contra de la Reforma de la Ministra Gelmini en Italia, o en contra del Plan Bologna en España) y otras. Diferentes a las nuestras claro, porque los contenidos, como los contextos y los sujetos sociales son diferentes. Idealizar las luchas latinoamericanas es un error y querer copiarlas o calcarlas un error aún mayor. El proceso de cambio social, de revolución, puede tener en diferentes momentos de la historia diferentes puntos de ebullición, lugares donde haya experiencias más “avanzadas”, que son referencias. Cada experiencia de organización debe aprender de las anteriores. No podemos empezar de cero cada vez, pero tampoco podemos andar comprando recetas por ahí, desconociendo nuestras particularidades, nuestra realidad concreta.He notado en muchxs europexs mayor interés en las luchas latinoamericanas que en las que acontecen en sus universidades, en sus barrios, en sus lugares de trabajo. Para cambiar la realidad hay que intervenir en ella, y eso es lo que se necesita de lxs europexs y de cualquier ciudadanxs del mundo.  

 

¿De qué manera colectivos como el vuestro y otros aquí en Europa deberían fortalecer los lazos para una verdadera alianza para el desarrollo? ¿Cuáles son los temas centrales en los cuales urge un tipo de alianza desde debajo de los movimientos, colectivos de todo el mundo? 

 

Ésta es una de las cosas que siempre les comentaba a lxs cumpas con lxs que nos encontramos en Europa. Si bien uno de los objetivos de nuestro viaje está relacionado con la conformación de una red de cooperación internacional, en el sentido de contar con asociaciones colectivos, militantes en Europa que, sintiéndose hermanadxs con nuestro proyecto, aporten desde sus realidades concretas a la obtención de recursos para fortalecer nuestras luchas locales, nuestros espacios de trabajo, nuestros emprendimientos productivos, no concebimos que su aporte al cambio social pase por facilitarnos recursos económicos a los movimientos latinoamericanos.  Claro que esta es una forma de intercambio solidario, de reciproco conocimiento, de construcción de confianza, y es un aporte vital para los emprendimientos autónomos en estas latitudes. Pero es solo una forma. Para nosotrxs lxs europexs no son “aportistas”, son compañerxs. Y lo que nos hace compañerxs es sentirnos hermanadxs en la lucha, comprometidxs con una misma causa.Si bien, como decíamos antes, las realidades son distintas, lxs enemigxs suelen ser lxs mismxs. Enfrentándonos decididamente al capitalismo, al imperialismo, al patriarcado, nos iremos re-encontrando. La violación sistemática de los derechos humanos en todos sus grados y manifestaciones, es un motivo suficiente para encontrarnos unidxs y organizadxs. Temas por los cuales unirse sobran, falta que la “unidad” deje de ser una consigna para ser una apuesta sincera. Han procurado separarnos durante siglos, nos dividieron en tantos fragmentos como pudieron. Revertir ese proceso no será fácil, lo bueno es que ya sabemos que depende de cada unx de nosotrxs.

 

Para contactar con el colectivo pueden escribir un correo a: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla

Modificado el ( jueves, 13 de agosto de 2009 )
 
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